sábado, 13 de mayo de 2017

Kurt Weill. De Berlin a Broadway.


Eran los turbulentos años 20. Hace casi cien años, la otrora poderosa Alemania se desmoronaba debido a una crisis que afectaba lo  económico, social y moral. La devaluación de la moneda era galopante. El pueblo pasaba hambre y necesidades.  La pobreza y desesperación de las masas, aunado a la incapacidad de sus gobernantes generó un caos. Las condiciones humillantes de la rendición en el Tratado de Versalles pisoteo la moral del pueblo alemán. Había en Berlín y otras ciudades bandas armadas de colectivos de ciudadanos racistas e intolerantes que cometían crímenes contra los más débiles. Con el ascenso de los nazis al poder comenzaron las persecuciones contra los comunistas y los judíos.

Francisco Rivero. Kurt Weill. 2017.

Paradójicamente, Berlín se convirtió en el epicentro dela creación artística de la vanguardia europea. En medio de este ambiente tan confuso surge el arte expresionista, un arte muy rudo, de carácter agresivo,  soez y  directo que sacudía la consciencia del espectador con la cruda realidad como una cachetada para denunciar los crímenes de guerra, los vicios, la sexualidad y la vida atormentada de los ciudadanos.
En cuanto a la música hubo también grandes cambios y experiencias interesantes. Frente a la tradición musical romántica de las grandes orquestas, un grupo de jóvenes con visión de futuro, propuso un arte más comprometido con la cruda realidad de la calle y aquel ambiente intoxicante del Berlín de los cabarets.
Kurt Weill (1900- 1950) fue un compositor alemán fiel representante de aquella época oscura e interesante. Estuvo casado con  la actriz y cantante austríaca Lotte Lenya. Escribió música para ella dentro del estilo del teatro musical. Este era un tipo de entretenimiento muy de moda, ligero, cómico  y entretenido de mucha variedad estilística que había desplazado la opera clásica. También escribió Weill música instrumental: dos sinfonías y un concierto para violín y orquesta de vientos.
Weill, quien había estudiado con Busoni, escribió varias operas de canciones y cantatas con textos de poetas sobre el ambiente social de la época. Pero su mayor éxito, fue sin duda La Opera de Tres centavos (Die Dreigroschenoper) de 1928 en colaboración con el dramaturgo Bertold Brecht. Se trata de una versión actualizada de una ópera inglesa del siglo XVIII (The Beggar's Opera), en la que la feroz crítica social que la obra contiene se expresa por medio de una música compuesta para una orquestina de cabaret y cantada por actores que no son cantantes profesionales.
La música de Weill no era del gusto de los nazis, que la catalogaron de arte degeneardo. Provocaron alborotos durante sus representaciones y organizaron campañas de boicot para disuadir el montaje de sus obras. Esta situación obligó a Weill y a su esposa la cantante Lotte Lenya a abandonar Alemania en marzo de 1933, y se establecieron en París.
En septiembre de 1935, Weill viajó a Estados Unidos para supervisar el montaje de Max Reinhardt de la obra Der Weg der Verheissung, para la que Weill había escrito la música. Tras muchos retrasos, la obra se representó, parcialmente truncada, en 1937.
Por motivos de la guerra y la persecución a los judíos, la pareja decidió  intentar suerte en los Estados Unidos. El Group Theatre reclutó a Weill para colaborar con el libretista Paul Green en el musical Johnny Johnson. Debido al éxito de sus musicales de Broadway,  Weill y Lenya emigraron a los Estados Unidos, y solicitaron la nacionalidad norteamericana, que obtuvieron en 1943.
Durante los años siguientes, Weill compuso musicales de la importancia de Knickerbocker Holiday (1938), que fue un éxito en donde aparece la famosa September Song. Otros musicales fueron  Lady in the Dark (1941), con letra de Ira Gershwin ( hermano de George Gershwin) , One Touch of Venus (1943), Street Scene (1947), Love Life (1948) y Lost in the Stars (1949).

Hoy recordamos la famosa canción "Die Moritat von Mackie Messer" ("La copla de Mackie el Navaja") de la Opera de tres centavos, con su inextinguible ritmo de jazz bastante pegajoso, que ha sido interpretada en varias versiones,  por Louis Armstrong (1956) y por Bobby Darin (1959). E inclusive  Frank Sinatra en 1984. La misma posee mucho parecido con la canción Pedro Navaja del cantante panameño Rubén Blades.



lunes, 8 de mayo de 2017

Percy Grainger: Compositor de piezas cortas y arreglista.


Entre los compositores  de música ligera de comienzos del siglo XX, hay que mencionar también a Percy Grainger (1882- 1961), compositor de segunda fila, arreglista y pianista  australiano, luego nacionalizado estadounidense. Es el compositor australiano más notable, aunque desarrollo toda su actividad entre Inglaterra y los Estados Unidos. Es  famoso  por sus arreglos de canciones populares inglesas. Su nombre es recordado principalmente por el bello arreglo que hizo de la melodía Country Gardens.
Percy Grainger. Francisco Rivero. 2017


Su  madre  Rose Percy,  se encargó personalmente de su educación, pues el niño era ridiculizado por sus compañeros y sufrió Bullying en la escuela. Ella descubrió su talento para la música, le buscó profesores de piano y luego decidió mudarse a  Alemania para que el joven recibiera instrucción de parte de los mejores del mundo. Así, a los 13 años empezó a estudiar en el Conservatorio Hoch de Fráncfort del Meno, Alemania, por recomendación de William Laver, que era entonces el jefe de estudios de piano del Conservatorio de Música de Melbourne. Mientras tanto Rose trabajaba como profesor de inglés para mantenerse.
Entre 1901 y 1914 vivió en Londres, en donde se estableció primero como pianista en sociedad y luego como concertista, compositor y recopilador de música popular original. A medida que creció su reputación, se encontró con varias figuras relevantes de la música europea, desarrollando importantes amistades con Frederick Delius y Edvard Grieg. Se convirtió en un defensor de la música y cultura nórdica.  
En 1914, Grainger se trasladó a los Estados Unidos, en donde vivió en resto de su vida, aunque viajó ampliamente por Europa y Australia. Sirvió brevemente como miembro de banda de música en el ejército estadounidense entre 1917 y 1918, convirtiéndose en ciudadano de los Estados Unidos en 1918.
 Experimentó también con máquinas de música, como pianolas, que pensaba que superarían las capacidades interpretativas del ser humano.
Vale la pena escuchar sus bellas piezas escritas para el piano y luego orquestadas para banda de vientos, cuyos títulos en inglés no me preocupo por traducirlos.
·         Molly on the Shore
·         Country Gardens ( Piano) ( 1919)
·         Hill Song No. 1( 1902)
·         The Immovable Do( 1933-42)
·         In a Nutshell (suite)( 1908-33)
·         The Lads of Wamphray
·         Green bushes ( 1921)
·         Marching Song of Democracy
·         The Power of Rome and the Christian Heart
·         Children's March: Over the Hills and Far Away
·         Mock Morris
·         Irish Tune from County Derry ( 1902-20)
·         Lets Dance Gay in Green Meadow
·         Colonial song ( 1905)




sábado, 6 de mayo de 2017

Frederick Delius: Las plantaciones de Florida.


La música del compositor inglés Frederik Delius (1862- 1934) es poco conocida y quizás, opacada un poco por la de sus contemporáneos Eduard Elgar y Vaughan Williams. Nació en Inglaterra, de padres alemanes,  pasó mucho tiempo de su vida en el extranjero, sobre todo en los Estados Unidos y en  Francia. Fue el cuarto hijo de catorce hermanos
Desde pequeño tuvo una gran inclinación hacia la música, pero su padre quiso que se dedicara al negocio familiar de la lana y se opuso a sus deseos de dedicarse a esta actividad.
Delius padre envió a Frederick (aparentemente a solicitud de este) a dirigir una plantación  citrícola en  Florida, cerca de San Agustín y al sur de Jacksonville.  En vez de cultivar naranjas, Delius se dedica a estudiar  música, con  Thomas Ward, quien se convirtió en su profesor de contrapunto y composición.

Francisco Rivero. Delius. 2017

El joven Delius estudió música en Danville Virginia y viajó a Nueva York. Tras su estancia en Nueva York, su padre aceptó finalmente proporcionarle una educación musical, y consintió enviarlo a Leipzig, para estudiar en el Conservatorio Félix Mendelssohn de esta ciudad.
¿Cómo explicar  este cambio de actitud del padre hacia su hijo?  En 1888, el compositor noruego Edvard Grieg había persuadido al padre de Delius para que aceptara la carrera musical de su hijo. Allí se hizo amigo de Edvard  con quien mantuvo una excelente relación durante toda la vida.
La obra de Delius es poco conocida. Quizás lo más valiosos sean sus poemas sinfónicos, los cuales han sido grabados e interpretados con cierta frecuencia. Entre ellos tenemos:  On Hearing the First Cuckoo in Spring, Brigg Fair ( 1907), In a Summer Garden ( 1908) .Paris: Song of a Great City ( 1899) y A Village Romeo and Juliet ( 1901) (Un Romeo y Julieta de aldea). Otras obras orquestales importantes son sus tres conciertos: Concierto para piano en Do menor compuesto en estrenado en 1904,  Concierto para violonchelo ( 1921) y el Concierto para violín y orquesta ( 1915-16). También compuso una ópera Koanga (1895-97), así como un Réquiem (1914-16), dedicado a todos los artistas fallecidos durante la Gran Guerra.
Sus obras de cámara se reducen a tres sonatas para violín y piano, un cuarteto de cuerdas y sonata para violonchelo.
La música de Delius no tiene parecido con alguna otra. Es un compositor bastante especial, difícil de encasillar y que se sale de cualquier escuela o movimiento artístico. No tan inglés, en el sentido nacionalista,  como su contemporáneo Eduard Elgar. Sin embargo, como casi todos los compositores británicos de música clásica, le gusta a Delius  ese estilo pastoral de música descriptiva de las bellezas del paisaje campestre. Una música     lánguida y risueña,  elaborada en los más mínimos detalles con toques de gran sofisticación. Puede ser bien apreciada por aquellos devotos de la música algo ligera,  suave y bastante  relajada.
Escucharemos dos obras de Delius bastante conocidas y que muestran las influencias en su estilo de composición. En primer lugar, la Suite Florida, una obra de juventud de carácter romántico, en realidad su primer trabajo orquestal, cuando contaba 24 años, el cual posee fuertes influencias de Edvard Grieg y Wagner en las complejas armonías cromáticas y los rápidos cambios de colores orquestales.
Luego escuchamos la suite orquestal North Country Sketches, compuesta 27 años más tarde, hacia el final de su carrera, una obra impresionista bastante influenciada por Debussy. Ya en esa época Delius era un músico bastante conocido, gracias al apoyo del director de orquesta Sir Thomas Beecham, gran defensor de su obra.
Suite Florida (1886-87).
  Durante su estancia en Florida, desde 1884 a 1885, Delius compuso una buena cantidad música al comienzo de su carrera, como por ejemplo la Suite Florida. De allí vienen sus primeros deseos de hacerse compositor.  Siente la necesidad de  poder plasmar la belleza de aquel paisaje tropical, animado por los cantos de trabajo de los negros esclavos, los cantos de los distintos pájaros en el día, los espirituales. En las noches serenas bajo la luz de la luna  las canciones de amor…. La fragancia de los frutos y las flores al atardecer…. 
Fue terminada esta obra durante su breve estadía en Leipzig, Alemania y ejecutada delante de los músicos noruegos Edvard Grieg y Christian Sinding.
La  Suite Florida es una obra de unos 38 minutos de duración y se estructura en cuatro movimientos.
1.      I  Daybreak – Dance                         11.
2.      II By the River                                    06
3.      III Sunset - Near the Plantation         10:
4.      IV At Night                                         08


North Country Sketches (1913-14)
 Para esta obra se inspira Delius en el paisaje del norte de Inglaterra en los páramos desiertos recorridos durante su infancia. La música refleja de alguna forma, las impresiones frente a la naturaleza: las estaciones, el clima, el viento, la nieve, la lluvia,…etc.
La obra de unos 29 minutos de duración se estructura en cuatro movimientos:

1.      I. Autumn                                           08
2.      II. Winter Landscape                          03
3.      III. Dance                                          07
4.      IV. The March of Spring                    08
Discografía:

Orquesta de Ulster - Vernon Handley. Chandos Records. 1986.


viernes, 28 de abril de 2017

Alan Hovhaness. Una fusión entre Oriente y occidente.


Oriente y occidente: dos culturas distintas que se rechazan y a la vez se complementan. Dos maneras de ver el mundo y entender la vida. La razón que ilumina y aclara las cosas relativas al tiempo y al espacio como la geometría euclideana versus la intuición que viene desde lo desconocido y carece de reglas y procedimientos. La música occidental siempre tratando de vencer al tiempo y al silencio, inventando sus propios sonidos con instrumentos que generan escalas regulares, con ritmos artificiales marcados por un reloj. La música oriental, por otro lado,  con sonidos naturales,  es como un suave murmullo de la naturaleza, el suave rumor de las hojas en el bosque,  otras veces se enfurece como el rayo furioso que cae del cielo. La fuerza avasallante de los ríos. La mística quietud de los lagos.

Francisco Rivero. Hovannes. 2017.

El compositor Alan Hovhaness (1911-2000) ha sido uno de los pioneros en imponer   una tendencia la cual busca mezclar la música occidental con la oriental. Se le puede comparar al francés Oliver Messiaen, sin embargo, el arte de Hovhaness no está inspirado por la religión, sino más bien por una fina sensibilidad musical de carácter místico,  enfocada en otros intereses  espirituales.
 Su nombre verdadero era Alan Vaness Chakmakjian, siendo sus padres   armenios y escoceses. Desde su niñez comienza a componer y adquiere una notable habilidad para el contrapunto.
Su estilo es bastante ecléctico: ha bebido en diversas fuentes de la variada geografía del folklore musical, como lo atestiguan sus obras a lo largo de una dilatada carrera. Gran admirador de la música de Sibelius, a quien conoció en Finlandia en 1935. Después  de esta experiencia, escucha un concierto de música hindú en Boston, quedando fascinado con el Oriente. Luego, buscando sus raíces étnicas y espirituales,  empieza a asimilar la música de Armenia. Viaja a la península de Corea en los años 50. Luego a la India y Japón estudiando la música de aquellos países.
En los años 60 se adhiere a la vanguardia musical, anticipando de esta manera la escuela del minimalismo, con obras de larga duración, apoyadas en zumbidos estáticos. Emplea en sus obras métodos aleatorios y clúster al estilo de Ligeti y Lutoslawski.
El legado musical de Hovhaness ,  impresionante por su tamaño con más de 450 números de opus, aunque no  uniforme en cuanto a calidad, muestra una fusión entre lo arcaico y lo moderno, el oriente y el occidente, en una visión integral de la música, para deleitar los sentidos, sanar el espíritu y disfrutar de la belleza. Música para  toda la gente.

Concierto No. 7 para orquesta, Op. 116.
Se inicia con una suave y tierna melodía por parte de la flauta y el glokenspiel.  El tema es llevado luego por un oboe. Combina luego  expresiones de fuerza y poder gracias al empleo de   grandes recursos  orquestales, con momentos de mucha intimidad en sutiles toques de percusión.
El movimiento intermedio es de carácter más dinámico en  notas punteadas en los pizzicatos. El glockenspiel ejecuta un tema en escalas pentatónicas. Hay un ambiente de tensión bastante controlado que se disuelve poco a poco.
El movimiento final abre con un dialogo entre la flauta y el glockenspiel. Luego una brillante introducción por parte de los bronces da inicio a la doble fuga en las cuerdas. La  obra concluye de manera feliz y apoteósica.
I.                    Allegretto                                           5:00
II.                 Allegro (Jhala-Scherzo)                     4:00
III.               Double Fugue                                               12:24

The flowering peach. OP. 125. Música incidental.

Una suite de concierto, compuesta en los años 50,  en siete movimientos para acompañar a una obra de teatro sobre el Arca de Noé. Esta  instrumentada para Saxofón alto, clarinete, arpa y percusión. Se inscribe dentro del estilo de este compositor en donde emplea elementos y técnicas de la música cristiana primitiva, de Armenia y de la India.

Sinfonía No. 2. Montañas Misteriosas. OP. 132.

Compuesta en 1955. Fue comisionada y estrenada por Leopoldo Stokowsky, con la Orquesta Sinfónica de Houston en el mismo año. Se estructura en tres movimientos, siendo el segundo de ellos una doble fuga para una orquesta de cuerdas, al mejor estilo de Vaughan Williams.
1.      I. Andante con moto                                      7:42.
2.      II. Double fugue- modetaro maestoso           5:50.
3.      III. Andante espressivo                                  5:51.

Discografía.

 Orquesta Sinfónica Royal Liverpool . Gerard Schwarz. Telarc.





jueves, 27 de abril de 2017

Toru Takemitsu. Between tides

Toru Takemitsu. Between tides
Escuchando una pieza para violín y piano de Takemitsu. Afuera en el patio canta el ruiseñor. Son las once de la mañana. No tengo pan para el almuerzo. Nancy acaba de salir. Me dijo que iba a buscar a  pan con una amiga que la invitó. El violín con su melodía ondulante que se enrosca sobre sí misma como una serpiente y a veces se detiene. Una especie de cadencia sin los acordes del piano. El tablero del computador lleno de polvo. Mis manos secas y algo deshidratadas. En la pared de enfrente un cuadro de un matador de toros dando un giro con una capote rosado. Está hecho en óleo con espátula. Colores tierras mezclados con carmesí y negro. Formato cuadrado 60x60. Arriba de este otro cuadro algo más grande con pinceladas verticales y cuadradas. Hecho en acrílico. Es un desfile folclórico en la Parroquia, con personajes disfrazados de muy cómicos atuendos multicolores. La música se ilumina un poco con una melodía agradable. Melodía pentatónica, bastante oriental. Takemitsu es minimal, algo impresionista, como el cuadro. Más acá, también en frente del monitor de la  computadora está el espejo en donde se refleja la sala y la pared de enfrente del cuarto. Un escritorio con estante para libros y en el tope de este un retrato de mi nieto. Un reflejo sobre el reflejo de otro duro vidrio. Rain Tree sketch, otra pieza de cámara de Toru Takemitsu el piano imitando el gotear del agua que cae de una fuente. Pausas y silencios que expresan un estado de ánimo de postración y relajamiento. Estamos en el mes de abril. Temperatura agradable a esta hora de la mañana. Son las 11 y veinticinco minutos.
Tomo el ratón y adelanto las líneas de la pantalla. Al lado derecho  de la mesa del computador esta la caja que produce un zumbido constante, del ventilador interno. Más allá la impresora nueva de color blanco, desenchufada. A mi izquierda y debajo de la ventana el sofá tapizado en plástico de un semicuero  color marrón claro. Encima el libro con el diccionario. Leyendo a Passage to India. Lo tomo y lo dejo a ratos. Hay gran cantidad de palabras nuevas que no conozco el significado. Me volteo y observo el patio de  la casa a  través de mi ventana. Veo la pared tapizada de una verde hiedra. Anoche llovió bastante y el aire está limpio. Más arriba las hojas del    banano movidas por un viento débil que viene del norte, se balancean suavemente frente a un cielo azul claro. Me duelen un poco los tobillos pues acabo de dar una caminata por la urbanización. Un descanso sin pensar en nada. Unas ocho cuadras. Eran las diez de la mañana. El sol estaba calentando algo. Between tides piano violín y violonchelo. Un trio que no conocía. La música algo dramática al inicio. Frases musicales cortas que suben y bajan creando una estructura de superficie marina con olas regulares. El violonchelo siempre quejumbroso. Interpretado por Fujita Piano Trio. Es música japonesa indiscutiblemente. Una pieza compuesta en 1993.




domingo, 23 de octubre de 2016

Kalevi Aho. Un caso especial de neo romanticismo.




La música de Mahler y Shostakovich ha calado muy hondo en el panorama artístico del siglo pasado y también en la actualidad, donde el miedo paralizante, los mundos misteriosos de la magia al estilo de Harry Potter,  El Señor de los anillos, y el terror de lo sobrenatural, son modelos  esenciales  del entretenimiento moderno. Algunos aprendices de brujos han explorado muy bien esas cavernas oscuras, creando obras maravillosas que asombran a todos. Otros mediocres, simplemente hacen Teoría Combinatoria barajando al azar las partituras de obras famosas de estos dos compositores y generando así un número casi infinito de sinfonías.
Un caso especial en esta línea de trabajo de neo romanticismo, viene a ser  Kalevi Aho  compositor finés  que tiene muchos seguidores, nacido en Forssa en 1949. Estudio composición en la Academia Sibelius en Helsinki y luego en Berlín con Boris Blacher. Entre 1974- 1988 ingresa a la Universidad de Helsinki como profesor de Teoría Musical.  Desde 1993 trabaja como un compositor agente libre, con el apoyo de una beca del estado. 

Francisco Rivero. Kalevi Aho. 2016

Ha sido bastante prolífico concentrándose en obras orquestales de gran escala, pero también ha compuesto obras de cámara y corales. Su música posee claras influencias de Shostakovich y Mahler. Al igual que Shostakovich, ya ha alcanzado su sinfonía No. 15. La ultima parece ser la  No. 1|6.
Desde 1992 ha sido compositor residente de la Orquesta Sinfónica de Lahti. Todas sus obras han sido grabadas por esta orquesta, dirigida por Osmo Vanska, bajo el sello Bis.
Segunda sinfonía:
Compuesta en 1970 con una revisión en 1995. Un solo movimiento con una duración de unos 22 minutos. La música va de menos a más en cuanto a calor e intensidad. Bastante parecida a Shostakovich. Se inicia con un adagio algo misterioso en las cuerdas, luego se incorporan las maderas, los metales y finalmente las tubas trombones y percusión. Hay una sección lenta que sirve de segundo movimiento y luego una tercera sección a manera de Scherzo beethoveniano, bastante enérgico en las cuerdas apagadas. Este scherzo crece a la  manera de una danza diabólica hasta llegar a una apoteosis de los metales, en fanfarrias altisonantes, que derivan en un tumulto indetenible.
Al final la música se suaviza y disipa en trinos de flautas y pianísimos en las cuerdas.

Sinfonía No. 4.
Compuesta en (1972-73), en tres movimientos y con una duración de 43 minutos. Es  de fácil audición y bastante conservadora.
Comienza con un movimiento bastante largo y lento (20 minutos): un prolongado adagio para cuerdas al estilo de Shostakovich. Una serie de acordes que van evolucionando poco a poco para formar una melodía. Las trompetas irrumpen con llamados en sus notas agudas, creando un clima de terror, desconcierto e inseguridad. Esta sección de puente nos lleva a otra aún más desgarradora, donde un brote masivo de notas a gran volumen imponen un clímax. La música vuelve a descender en melodías serenas de los violonchelos. Las trompetas entonan de nuevo sus cantos guerreros, anunciando algo importante, pero la música se apaga y debilita, inexplicablemente.
El segundo movimiento es un allegro con algo de humor y sarcasmo, basado en ridículas cabalgatas al mejor estilo de Shostakovich. Subidas y bajadas durante un buen trecho del movimiento, salpicadas de notas erráticas y brinconas;  y el mismo tema, migrando de un grupo de instrumentos a otros, para destacar la maestría de algunos solistas,  mantienen el interés del oyente.
Movimiento final lento con una melodía de una serena ligereza, con una textura tenue  y reflexiva por parte de las cuerdas bajas. Luego una cantinela en los violines con fríos trémolos, que quizás evocan el paisaje finlandés.  Sigue un rumor de flautas y violines. Luego  las trompetas entran de manera pomposa y triunfal ( Al fin!), dando inicio a la sección más expresiva de la sinfonía,  recompensando al oyente con la resolución final de todas las tensiones acumuladas. Sin embargo, una coda final vuelve a la música oscura, pesimista y fría del comienzo.

Sinfonía No. 7 (Sinfonía de los insectos).
A partir de la cuarta sinfonía, la musa Shostakoviana se ha alejado un poco de Aho. Tal es el caso de esta séptima sinfonía, compuesta en 1988. Está dividida en seis movimientos  esta  divertida descripción musical del mundo de los insectos,  algo sumamente intrigante y novedoso. Cada movimiento describe alguna clase de insecto. La obra completa es de  unos 46 minutos de duración.
Primer movimiento (La trampa en una epifita): Se inicia con largos glissandos de los trombones, imitando los movimientos torpes de algún ciempiés. La música es interrumpida  a ratos, a la manera de Mahler, por golpes secos de percusión, sacudidas violentas  y notas disonantes, que crean algo de miedo.
Segundo movimiento: la Mariposa (El Foxtrot y el tango). Movimiento hecho a base de ritmos pegajosos de foxtrot en la primera sección. La segunda sección es un clásico tango interpretado por las cuerdas acompañadas del saxofón.
Tercer movimiento. (El escarabajo pelotero). Es un escarabajo que mueve enromes pelotas de barro con dificultad. Los acordes graves de la tuba y el trombón llevan una melodía algo forzada. Hay momentos de acción y golpes,  por parte de la percusión.
Cuarto movimiento (El Grillo). Las cuerdas dobles en los violines imitan el sonido estridente del grillo. Hay bellas notas del glokenspiel, la marimba, el arpa  y las flautas que adornan con sus trinos un paisaje lleno de vida animal.
Quinto movimiento: (La hormigas). Una marcha lenta marcada por el trombón. La caja y el bombo marcan el ritmo, mientras los tiempos se aceleran poco a poco. El triángulo, la caja china y las tablas de madera también se escuchan, en una vorágine de sonidos. Concluye en una marcha algo vulgar y distorsionada en el mejor estilo de  Mahler.
Sexto movimiento: (dayflies) Es el movimiento más largo. Una suave melodía con  arpegios arrulladores  introduce un vals algo indeciso.  Hay una sección intermedia de carácter triunfal con fanfarrias en las trompetas que anuncia la segunda parte, que nos hace suponer será algo más festiva y expresiva, pero nos quedamos con las ganas. Una cantilena triste por parte de las maderas pone un acento melancólico al final bastante decepcionante.

Sinfonía No. 9 (Para trombón).
Sería injusto decir que el compositor Aho no posee un lenguaje propio e individual y calificarlo como  un epitome de Shostakovich y Mahler. Prueba de ello es esta bella sinfonía, de mucha creatividad,  en donde no se nota ninguna influencia de estos dos autores. Compuesta en 1993-94 es una obra en tres movimientos de unos 31 minutos de duración.
El primer movimiento de gran belleza y dinamismo, de una textura bastante densa,  lleno de ideas musicales. La música, afirmativa, se expresa con claridad y emoción. Abre con una especie de fanfarria en los metales. Luego sigue una sección bastante barroca en ritmo de sarabanda que nos recuerda a Handel. Luego se van incorporando todos los instrumentos en una danza final lentamente primero y luego creciendo para llegar a una apoteosis, tipo Bolero de Ravel.
Segundo movimiento lento y tranquilo, con el trombón entonando una melodía elegíaca en notas aumentadas.


Minea – Música Concertante. 2008.
Un poema sinfónico en un solo movimiento de unos 20 minutos de duración. Posee elementos del folklore árabe. Se inicia con unos acordes bajos del piano  que sirven de preámbulo a una melodía algo sinuosa y misteriosa, de carácter árabe, primero  ejecutada por  el oboe y luego los metales. Después se intercalan algunos episodios, bastante  dramáticos algunos de ellos, con un  tumulto de percusión, con otros más calmados en donde la  melodía misteriosa del oboe, rompe el eco  y el leve murmullo de unos lejanos  tambores.

Concierto para Contrabajo y orquesta.
Un concierto en cinco movimientos, compuesto en 2005. El primer movimiento dramático, de una textura bastante densa posee una excelente orquestación. El segundo movimiento es la primera cadencia. Textura bastante reducida y minimal. El tercer movimiento es el más interesante por la rica percusión, con bongos, el  col legno de los violines  en largos glisandos y los vientos. Termina con la intervención del contrabajo en quejidos de registros muy bajos. Una segunda cadencia nos envuelve en una atmosfera irreal,  casi de silencio absoluto, salvo el tintineo de glokenspiel y la ronca intervención del contrabajo. Culmina la obra con un movimiento final más expresivo en cuanto a melodías. El fagot entabla un dialogo con el contrabajo. Poco a poco se une toda la orquesta para concluir  una intervención espectacular  de los metales, el gong y los platillos. La obra culmina con una descarga de congas y tumbadoras bastante movida.
Sinfonía No. 15.
 En   cuatro movimientos, con una  duración total de unos 31 minutos, fue compuesta en 2009-10. Se nota cierto agotamiento creativo y sequedad de ideas en este compositor, que cae en formulas repetitivas… Sin embargo es música de películas, grata para escuchar y dejarse relajar.
El primer movimiento abre con las notas cavernosas de un Theremin, aderezadas con campanitas, en acordes ondulantes que crean una atmosfera de magia. A esto sigue una sección bastante agitada de contrastes de ritmos y timbres, con una buena intervención de las maderas de viento.
En el segundo movimiento hay poca acción al comienzo. Textura tenue y delicada a base de pequeñas notas diseminadas y la progresiva intervención del  grupo de percusión con instrumentos árabes y latinoamericanos, van creando un clima más cálido.
Un tercer  movimiento con un inicio en  notas cristalinas del glokenspiel. Una violenta intervención del trombón causa sorpresa y amenaza con iniciar algo que nunca llega.
Ultimo movimiento que repite la misma estructura de los tempos de los tres anteriores. Lento – Allegro-Lento. Sin embargo en éste hay momentos felices, con algo más de vigor, auto determinación  y expresividad.