sábado, 13 de mayo de 2017

Kurt Weill. De Berlin a Broadway.


Eran los turbulentos años 20. Hace casi cien años, la otrora poderosa Alemania se desmoronaba debido a una crisis que afectaba lo  económico, social y moral. La devaluación de la moneda era galopante. El pueblo pasaba hambre y necesidades.  La pobreza y desesperación de las masas, aunado a la incapacidad de sus gobernantes generó un caos. Las condiciones humillantes de la rendición en el Tratado de Versalles pisoteo la moral del pueblo alemán. Había en Berlín y otras ciudades bandas armadas de colectivos de ciudadanos racistas e intolerantes que cometían crímenes contra los más débiles. Con el ascenso de los nazis al poder comenzaron las persecuciones contra los comunistas y los judíos.

Francisco Rivero. Kurt Weill. 2017.

Paradójicamente, Berlín se convirtió en el epicentro dela creación artística de la vanguardia europea. En medio de este ambiente tan confuso surge el arte expresionista, un arte muy rudo, de carácter agresivo,  soez y  directo que sacudía la consciencia del espectador con la cruda realidad como una cachetada para denunciar los crímenes de guerra, los vicios, la sexualidad y la vida atormentada de los ciudadanos.
En cuanto a la música hubo también grandes cambios y experiencias interesantes. Frente a la tradición musical romántica de las grandes orquestas, un grupo de jóvenes con visión de futuro, propuso un arte más comprometido con la cruda realidad de la calle y aquel ambiente intoxicante del Berlín de los cabarets.
Kurt Weill (1900- 1950) fue un compositor alemán fiel representante de aquella época oscura e interesante. Estuvo casado con  la actriz y cantante austríaca Lotte Lenya. Escribió música para ella dentro del estilo del teatro musical. Este era un tipo de entretenimiento muy de moda, ligero, cómico  y entretenido de mucha variedad estilística que había desplazado la opera clásica. También escribió Weill música instrumental: dos sinfonías y un concierto para violín y orquesta de vientos.
Weill, quien había estudiado con Busoni, escribió varias operas de canciones y cantatas con textos de poetas sobre el ambiente social de la época. Pero su mayor éxito, fue sin duda La Opera de Tres centavos (Die Dreigroschenoper) de 1928 en colaboración con el dramaturgo Bertold Brecht. Se trata de una versión actualizada de una ópera inglesa del siglo XVIII (The Beggar's Opera), en la que la feroz crítica social que la obra contiene se expresa por medio de una música compuesta para una orquestina de cabaret y cantada por actores que no son cantantes profesionales.
La música de Weill no era del gusto de los nazis, que la catalogaron de arte degeneardo. Provocaron alborotos durante sus representaciones y organizaron campañas de boicot para disuadir el montaje de sus obras. Esta situación obligó a Weill y a su esposa la cantante Lotte Lenya a abandonar Alemania en marzo de 1933, y se establecieron en París.
En septiembre de 1935, Weill viajó a Estados Unidos para supervisar el montaje de Max Reinhardt de la obra Der Weg der Verheissung, para la que Weill había escrito la música. Tras muchos retrasos, la obra se representó, parcialmente truncada, en 1937.
Por motivos de la guerra y la persecución a los judíos, la pareja decidió  intentar suerte en los Estados Unidos. El Group Theatre reclutó a Weill para colaborar con el libretista Paul Green en el musical Johnny Johnson. Debido al éxito de sus musicales de Broadway,  Weill y Lenya emigraron a los Estados Unidos, y solicitaron la nacionalidad norteamericana, que obtuvieron en 1943.
Durante los años siguientes, Weill compuso musicales de la importancia de Knickerbocker Holiday (1938), que fue un éxito en donde aparece la famosa September Song. Otros musicales fueron  Lady in the Dark (1941), con letra de Ira Gershwin ( hermano de George Gershwin) , One Touch of Venus (1943), Street Scene (1947), Love Life (1948) y Lost in the Stars (1949).

Hoy recordamos la famosa canción "Die Moritat von Mackie Messer" ("La copla de Mackie el Navaja") de la Opera de tres centavos, con su inextinguible ritmo de jazz bastante pegajoso, que ha sido interpretada en varias versiones,  por Louis Armstrong (1956) y por Bobby Darin (1959). E inclusive  Frank Sinatra en 1984. La misma posee mucho parecido con la canción Pedro Navaja del cantante panameño Rubén Blades.



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