sábado, 26 de marzo de 2016

Ernest Bloch. La tradición judía en la música del siglo XX.





El surgimiento de una escuela musical autóctona de gran fuerza en los Estados Unidos, después de la Primera  Guerra Mundial, se debe en parte  a la presencia en ese país del músico  Ernest Bloch. Su alumno predilecto, Roger Sessions, recibió su influencia y se apartó del estilo populista de Copland, abriendo un nuevo camino entre el neoclasicismo de Stravinski y la atonalidad de Schoenberg.
Ernest Bloch fue un compositor nacido en Suiza, Ginebra en 1880 y luego  naturalizado estadounidense. Estudió música en el conservatorio de Bruselas con, el famoso violinista y compositor  Eugène Ysaÿe y composición en Fráncfort del Meno con Iwan Knorr.  Viajó por toda Europa visitando Múnich y luego  París. Al regresar a Ginebra, empieza a componer su ópera Macbeth; y dirige las orquestas en Lausana y Neuchâtel (1909-1910).

Francisco Rivero. Ernest Bloch. 2016

Emigra, y se establece en los Estados Unidos en 1916, convirtiéndose en ciudadano de ese país ocho años más tarde, 1924. En diciembre de 1920 ocupó el cargo de director musical del recién creado Instituto de Música de Cleveland, puesto que desempeñó hasta 1925. Entre este último año y 1930 fue director del conservatorio de San Francisco. Volvió a Europa en los años 30, pero la presencia nazi le hizo regresar enseguida. Pasó en Suiza la mayor parte de la década de 1930, antes de regresar a los Estados Unidos.
 De 1942 a 1952, enseñó en la Universidad de Berkeley, California. Entre sus alumnos más conocidos se cuentan George Antheil, Roger Sessions, Douglas Moore, Bernard Rogers, Randall Thompson, Herbert Elwell, y León Kirchner.
Las obras tempranas de Bloch incluyen su ópera Macbeth (1910) y muestran la influencia tanto del compositor alemán Richard Strauss como del impresionismo musical de Claude Debussy. Sus obras de madurez se inspiran en la liturgia y la música folclórica judías. Entre dichas composiciones se encuentran: Schelomo (1916) para violoncelo y orquesta; la Sinfonía Israel (1916); Baal Shem para violín y piano (1923, con una versión posterior para violín y orquesta) y Avodath Hakodesh (Servicio Sagrado, 1933) para barítono, coro y orquesta.
Otras obras de este periodo incluyen un Concierto para violín escrito para Joseph Szigeti y la Rapsodia América para coro y orquesta.
Las piezas musicales escritas después de la Segunda Guerra Mundial son un poco más variadas estilísticamente, si bien persiste en ellas un tono esencialmente romántico. Algunas, como la Suite hebraica de 1950 continúan con la temática judía; otras, como el segundo Concerto grosso (1952) demuestran el interés del autor por el neoclasicismo.
Bloch fue también un compositor de cámara, dejando obras valiosas como sus cuatro cuartetos de cuerda y dos quintetos para piano.
 Murió en Portland Oregón en 1959, víctima de un cáncer a los setenta y ocho años.


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