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martes, 21 de agosto de 2012

Música del Reino Unido: Una lista de 10 autores



Sorprende ver  la cantidad de compositores ingleses del siglo veinte que casi no hemos escuchado. Falta tiempo para dedicar a tanta música, que nos llega a través del mercado disquero y  el Internet. En medio de esta eclosión  de compositores me detengo un rato a contemplar algunos de ellos y hago una lista para guiarme: Una lista quizás menguada y parcializada en donde menciono algunas pocas obras que he escuchado.
  1.        Sir Arnold  Bax  (1883- 1953) Un compositor independiente de una fuerte personalidad, nacido cerca de Londres pero que toda su vida se identificó con Irlanda. SE inspira en el paisaje y la poesía de Yeats. Dice la wikipedia: Bax tenía un espíritu sensible y perspicaz, y se inspiró en una amplia gama de fuentes. Era un lector empedernido de literatura, y por ello tropezó en 1902 con The Wanderings of Oisin y Otros Poemas de William Butler Yeats. Bax se mostró altamente receptivo al suave y melancólico estilo literario del “resurgimiento irlandés” («Irish Revival»), y encontró en Yeats una musa poderosa, del cual obtuvo inspiración de por vida. Se encaprichó con Irlanda, y comenzó a viajar extensamente por allí. Visitó los lugares más aislados y solitarios, descubriendo finalmente el pequeño pueblo de Donegal, Glencolumbkille, al cual regresó anualmente durante casi 30 años.De Bax he escuchado su tercera y sesta sinfonías. Son obras de una textura compleja para una gran orquesta con abundancia de cobres y percusión y una paleta orquestal muy rica, al estilo de los impresionistas. La fama de Vaughan Williams lo ha eclipsado un poco. SE dice que por ser un compositor de entreguerras sus sinfonías son poseen algo de pesimismo. Tonterías de los críticos.
  2.       Hamilton Harty. Este si es un Irlandés de verdad. Es famosa su orquestación de la música acuática de Haendel.Su Sinfonía Irlandesa me encantó por los temas  populares de gran atractivo. ES una obra de vibrante optimismo.
  3.        Sir Grainville Bantock. (1868- 1946) Compositor de sinfonías largas y  descriptivas al estilo de Mahler, pero  dentro de un estilo más optimista y luminoso que eleva el espíritu. Su Sinfonía Pagana (Hyperion) es una buena muestra.
  4.        William Walton (1902- 1983) ya hemos hablado de este músico y sus sinfonías neorrománticas  La nos 1 y 2, poseen dulces y melodiosas notas. Ha escrito mucho para el cine.
  5.      Alan Rawsthorne (1905- 1971) Un gran desconocido para mi, hasta que apareció en Naxos.  Su primera sinfonía  de 1950 está hecha en lenguaje tradicional, es turbulenta de una textura ricamente trabajada, que muestra bellas sonoridades.
  6.      Constant Lambert (1905- 1951) ¿Donde se ocultaba? Un compositor moderno ligero y casi jazzístico, su Romeo y Julieta es obra excepcional así como su concierto para piano. Hyperion.
  7.    Percy Grainger (1882-1961) Un australiano que realizó su carrera en Europa. Fue un gran virtuoso del piano que dejó notables grabaciones. Posee influencias de Grieg y de Delius. Amante de la música nórdica. Gran coleccionista de canciones folklóricas inglesas.  Su música  atrae decididamente al oyente por el sonido espectacular de los bronces. Ha dejado algunos poemas sinfónicos. Chandos.
  8.       William Alwin (1905-1985) Compositor romántico. Su sinfonía No. 4 es bastante movida dinámica y apasionada. También es obra valiosa su Sinfonietta para orquesta de cuerdas (1970). Naxos.
  9. Richard Addinsell ( 1904-1977). Famoso por su archiconocido Concierto de Varsovia, una obra que le debe mucho a Rachmaninov.
  10. Edmund Rubbra (1901-1986). Alumno y sucesor de Holst. Compositor de sinfonías en un estilo ecléctico, bastante atrcativo
Con esto concluyo el listado de los músicos británicos. Finalizo con una pieza de Grieg  interpretada por Grainger en pianola.


Sir Arnold Bax: Compositor británico seducido por Irlanda.




La música del siglo XX en Inglaterra se perfila de manera clara con la obra de seis grandes figuras que aportaron nuevas  ideas a este arte, ampliando  el repertorio sinfónico en un momento bastante afortunado llamado Renacimiento Inglés. Nos referimos a Edward Elgar, Frederik Delius, Vaughan Williams, Gustav Holst, Benjamin Britten y Michael Tippet.  Aparte de estos compositores  reconocidos, quedaron otros cuya obra no tuvo la relevancia y proyección en su época, y por lo tanto son casi desconocidos por el gran público, pero que merecen ser escuchados. Gracias a las casas disqueras Chandos, Lyrita, Hiperion y Naxos se han realizado buenas grabaciones que han revivido con nuevo aliento  estos músicos olvidados, permitiendo  apreciar la calidad de sus obras.
Sir Arnold Bax. 2012.

Algunos de ellos los han catalogado injustamente como miembros de una escuela pastoralista de Vaughan Williams y pasaron al olvido en los años 50 y 60, cuando la vanguardia  innovadora estaba en su apogeo. Otros simplemente se inclinaron por el tema del romanticismo para satisfacer su necesidad de expresión personal, sin importarles el ambiente artístico y cultural del momento, que consideraba la música tonal como pasada de moda. Hay también los impresionistas  que experimentaron con timbres  nuevos de orquestación creando sonidos interesantes. Ellos son   dignos continuadores de la obra de Debussy y Ravel.
Se abre entonces un proceso de revalorización de obras sepultadas por el vanguardismo enfermizo, a la luz de criterios de calidad basados más en  técnicas musicales, que en aspectos extramusicales. Seguramente el oyente abrumado por la diversidad de estilos, modas pasajeras  y compositores modernos, podrá disfrutar un rato en ese remanso de paz británico, evocador del paisaje de verdes campiñas, viejas catedrales, niebla londinense y rústicas aldeas  que inspiraron bellas melodías y atmósferas de paz,   y alejarse un poco del escándalo y la confusión.   Todos ellos dejaron sinfonías y poemas sinfónicos tan sólidos como los buenos puentes que han aguantado el paso de los años.
El tiempo será el mejor tamiz para juzgar y poder separar la paja del trigo.

Sir Arnol d Bax es uno de esos compositores olvidados, del cual hablaremos más tarde. Por lo momentos escuchemos parte de su sexta sinfonía, una de sus obras maestras.



miércoles, 2 de noviembre de 2011

Elgar: Nobleza y claridad rozando lo sublime.



El Concierto para violonchelo y orquesta en mi menor OP. 85 de Edward Elgar (1857-1934) es una de esas obras de madurez que expresan una férrea voluntad de vivir, sustentadas en un notable conocimiento y arte, con bastante naturalidad. Fue compuesto en 1919 cuando su autor se recuperaba de una operación de amígdalas, casi al final de su carrera.

FRancisco Rivero. Elgar. 2010.


La obra de unos 30 minutos de duración se estructura en cuatro movimientos

1. Adagio-Moderato 7:59.

2. Lento- Allegro molto 4.28.

3. Adagio 5:15.

4. Allegro. Ma non troppo. 12:16.

Es poca la cantidad de conciertos para violonchelo en el repertorio clásico. Podemos mencionar entre los más notables los de Schumann, Dvorak , Saint-Saens y Shostakovich. El problema con el violonchelo es su timbre bastante grave y opaco que apenas sobresale por encima de los demás instrumentos de la orquesta. Sin embargo posee un sonido con una cualidad cálida, noble y sincera, de viejas maderas evocadoras del pasado. El quejido del violonchelo es distinto de la voz clara, fina y cantarina del violín, pero es una voz que llama con bastante fuerza algunas regiones de nuestra alma, regiones misteriosas y sensibles a su discreto encanto.

En los últimos días me levanto bien temprano y enciendo la televisión. Al sintonizar el canal de televisión del estado venezolano TVES, he podido disfrutar de una grabación, varas veces repetidas, por la Orquesta Sinfónica Municipal de Caracas con la joven chelista Norma Aparicio tocando un bello concierto. Casi siempre escuchaba medio dormido el último movimiento que era bellísimo. No sabía a quién pertenecía esta obra, pues no había ningún rótulo de identificación en el video. Un pequeño error, pienso yo. De tanto escuchar la obra se me grabó la melodía en la mente.

Para identificar a su autor decidí escuchar algunos conciertos para violonchelo de una integral de Jackeline Dupré del sello EMI. Es el primer concierto de todos, lo cual facilitó mi tarea. Ahora puedo escucharlo a mis anchas.

Es una obra de gran elegancia y sencillez por la economía de medios que emplea, una pequeña orquesta y pocas notas en la partitura. Elgar es ciertamente un romántico tardío, pasado de moda para su época, según la crítica de aquellos rugientes años veinte, cuando sus colegas en el continente europeo escribían piezas llenas de ruidos extraños y duras disonancias, que hoy han pasado al olvido.




Violonchelista. 2011.