Un poco de historia:
El
quinteto de cuerdas (ya sea para dos violines, dos violas y un chelo o una
viola y dos violonchelos) ocupó un lugar primordial en la magnífica producción
de Mozart.
Cuando
Mozart llegó a componer estas seis obras magníficas, el género estaba aún en su
infancia. Boccherini entró en este
género, componiendo más de 60 quintetos (dos violines, dos violas y un violonchelo).
Michael Haydn compuso algunos quintetos menos importantes también.
Durante
el periodo romántico, tenemos notables ejemplos de quintetos de cuerdas de
parte de Schubert, Onslow, Brahms, Dvorak y Borodin.
Los dos quintetos de Beethoven.
En primer lugar, tenemos el Quinteto en MI bemol Mayor, Op. 4, el cual está basado en una composición más temprana; el Octeto de vientos Op. 103. Fue un Octeto para dos oboes, dos clarinetes, dos fagotes y dos cornos franceses, compuesta probablemente en 1792. Más adelante encontramos el Quinteto de cuerdas en do menor, Op. 104, una trascripción del trio No. 3 del opus 1.
Sin embargo, el Quinteto de cuerdas en do mayor, Op. 29, compuesto
en 1801 es una obra original. Esta obra está instrumentada para cuarteto de
cuerdas y una viola extra (dos violines, dos violas y violonchelo). El Opus 29 es
la única composición original de Beethoven en el género de quinteto de cuerda.
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Beethoven. Francisco Rivero. 2008. |
El compositor dedicó esta obra al Conde Moritz von Fries, un patrón
a quien Beethoven dedicó también dos otras obras del mismo año, las Sonatas para
violín Nº 4 y Nº 5, así como de su séptima sinfonía más adelante. Este quinteto
supuestamente inspiró a Schubert para componer su propio quinteto de cuerdas en
la misma tonalidad de Do Mayor (su instrumentación coloca dos violonchelos en
lugar de las dos violas como en el quinteto de Beethoven).
El quinteto en Do Mayor es una obra de cámara sumamente agradable.
El primer movimiento en forma de sonata presenta bellas melodías que se
entretejen suavemente para el disfrute del oído.
El adagio es la voz de un corazón feliz lleno de esperanzas de un
joven Beethoven, en la plenitud de sus facultades. Casi al final hay una
erupción brusca como una tormenta. Quizas de allí el sobrenombre de “Quinteto
Tormenta”.
El scherzo es de carácter rustico y tradicional.
El movimiento final algo dramático, presenta episodios
contrastantes de mucho interés. Es una tormenta de ideas que evoluciona hacia
un clímax de manera apoteósica y triunfal.
La obra es de unos 35 minutos de duración y se estructura en cuatro
movimientos.
1.
Allegro moderato
10:48.
2.
Adagio molto
espressivo 10:00
3.
Scherzo.
Allegro 4:40
4.
Presto 9:00.