miércoles, 20 de enero de 2016

John Adams. Exitoso compositor norteamericano de este siglo XXI.




Minimalismo y Fusión. Fusión y Minimalismo. Son dos elementos básicos en la creación musical. En el minimalismo los temas se repiten. En el Bolero de Ravel, hay 18 repeticiones de un tema , con cambios de timbres, que hipnotizan al oyente. Es un viejo recurso empleado por todos los músicos a lo largo de la historia. La fusión o combinación de estilos y técnicas disimiles es otro elemento importante que empezó a usarse a comienzos del siglo XX. Mezclar música seria, con canciones callejeras, ritmos de jazz y otras cosas sencillas, es un buen truco que funciona. Fue lo que hicieron los compositores de la escuela de París  en los años veinte del siglo pasado.

Francisco Rivero. John Adams. 2016.

La música moderna de comienzo del siglo XXI, tiene en John Adams una de sus figuras emblemáticas. Un norteamericano nacido en Worcester Massachusetts en 1947 y criado en New Hampshire en los años 60, de una familia de clase media americana, que envío a su hijo a Harvard  a estudiar música. Allí  descubre a los modernos como Schoenberg, Boulez y John Cage. También el muchacho escuchaba en las noches  a los Beatles, Coltrane y a los minimalistas como Steve Reich y Philip Glass. Se muda a San Francisco en los 70 y entra en contacto con la vanguardia. Sus primeros pasos en el mundo musical fueron experiencias hippies de happenings al estilo más radical de Cage.
De acuerdo al escritor Alex Ross en su maravilloso libro The Rest is Noise., “El minimalismo le dio a Adams su voz individual. Su salto definitivo fue combinar los patrones de repetición al estilo Reich- Glass con las formas orquestales voluptuosas y grandilocuentes de Wagner, Richard Strauss, Mahler y Sibelius.” Su estilo de sabor minimalista, que  se adapta bien al gusto popular, es un crisol en donde se funden las más diversas   influencias de casi todo el mundo: grandes orquestas clásicas, congas y tumbadoras del caribe, instrumentos  exóticos de Asia,  ritmos de la música popular americana….etc.
Adams a ha alcanzado la fama gracias a obras bien cimentadas como su Harmonielehrer (1985), The Chairman dances y su ópera Nixon in China (1987). Su Concierto para violín (1993) es una partitura fresca y audaz, de tres movimientos, en donde hace gala de un complejo contrapunto y timbres ácidos, en donde un Tsunami de notas avasallantes  van  creando espacios sonoros de alta energía.
Notable por recrear la atmósfera de la costa, frente a los vientos marinos es The Dharma at Big Sur (2003), una especie de concierto para violín eléctrico, en dos movimientos, acompañado de una orquesta bastante singular, por su variedad de instrumentos de percusión. Además de ello algunos de los instrumentos están afinados en la forma natural o entonación justa. (Solo para matemáticos: la escala musical se divide en notas, cuyos radios de las frecuencias entre ellas son  fracciones cuyos denominadores están formados por potencias enteras  de 2 y de 3).
 

Una de sus últimas obras es City Noir (2014), comisionada por la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles, y cuyo estreno mundial estuvo a cargo de dicha agrupación bajo la batuta del venezolano Gustavo Dudamel.


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