sábado, 6 de diciembre de 2014

Tikhon Nikolayevich Khrennikov: La ética y la estética en la música.




¿Podemos juzgar una obra de arte, sólo por su belleza estética? ¿O el juicio estético, lleva también una parte de la ética y la moral?  El asunto es difícil de aceptar, ya que somos seres humanos, sentimos, amamos y odiamos  y una discusión de este tipo nos llevaría por largos derroteros en donde las pasiones se enfrentan, dejando de lado las consideraciones  meramente musicales. Saldría a relucir inmediatamente el caso de Wagner,  su vida personal tan cuestionable  y otras miserias humanas.
Francisco Rivero. Khrennikov. 2014.

Cuando uno escucha una pieza de música clásica, muchas veces se piensa en la época del compositor, el estilo y los gustos de la sociedad. A veces también  nos importa la vida del hombre que compuso la obra y las circunstancias en las cuales trabajó.
El compositor soviético   Tikhon Nikolayevich Khrennikov (1913- 2007) escribió tres sinfonías, cuatro conciertos para piano, dos conciertos para violín, dos conciertos para violonchelo, aparte de algunas operas, operetas, música de cámara, canciones y música incidental para algunas películas. Este contemporáneo de Shostakovich, Prokofiev y Myaskovsky posee un estilo musical  claro y ligero,  bastante fácil de escuchar. Por  tal motivo, hacia 1930 se consagra como el principal compositor soviético.
El año de 1948 significó un cambio en su carrera pues el terrible censor del régimen, antiformalista y enemigo de toda innovación en música, Andrei Zhdanov, lo selecciona como Secretario del sindicato de Compositores Soviéticos y lo utiliza como un arma política, para atacar a sus compañeros, Shostakovich entre ellos. Así pues Khrennikov ejerció hasta 1991 este cargo, que tan mala reputación le trajo luego, y que sepultó su obra después de la caída del  muro de Berlín y el colapso de la Unión Soviética.
Sin embargo este compositor ha sido revalorizado últimamente. Hay grabaciones en discos compactos con buenos intérpretes. Vale la pena escuchar sus sinfonías y conciertos,  para darse cuenta del valor de su música y disfrutarla sin consideraciones políticas. 

Escuchemos el primer movimiento de  la Sinfonía No. 2 de Khrennikov. Una obra moderna de gran dinamismo.


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