miércoles, 5 de mayo de 2010

Alexander Skryabin



Alexander Skryabin
Una maravillosa combinación de música, color y luces.

La obra pianística e instrumental del ruso Alexander Nikolaievich Skryabin (1872-1915), es música hecha perfume oriental, fuego de amor y delicada poesía. Su arte refinado posee un aura misteriosa de intangible misticismo y elegancia suprema, que lo distingue con sello propio, del resto de los compositores de su época. Su música transciende con mucho el entorno cultural en que vivió, con sus valiosos aportes al desarrollo de las nuevas tendencias modernas. Desarrolló un estilo único, fuera de las corrientes de la época y no dejo seguidores o escuela. Fue un virtuoso del piano, heredero de la tradición romántica de Chopin, Lizst y Rubinstein. Entre sus diversas composiciones para este instrumento, destacan sus 10 Sonatas para piano que están entre las mejores creaciones del siglo XX.
Skryabin nace en Moscú el 25 de diciembre de 1872. Su familia, de origen noble, poseía una arraigada tradición militar desde el siglo XVI, que se rompió con el padre. Su madre Petrovna Shchetinina fue una pianista destacada y compositora, algo bastante meritorio para una mujer en aquellos tiempos. La infancia de Skryabin estuvo llena de acontecimientos imprevistos. Su madre fallece a los 24 años de edad cuando niño tenía apenas dos años. Un poco más tarde, su padre decide aceptar un cargo de traductor en la Embajada Rusa de Constantinopla, con lo cual el niño queda bajo custodia con dos abuelas y una tía llamada Lyubov’ Aleksandrovna. Esta era una dama aficionada al piano, fuerte de carácter y ambiciosa que vio de inmediato las dotes musicales del niño y quiso explotarlas. Se convierte entonces en su primera profesora y a los cinco años el niño ya tocaba tan bien, que componía algunas canciones. La tía ejerció la tutela del menor bajo un estricto control, educándolo con todos los elementos a su alcance e induciéndolo hacia la música, y para reafirmar sus propósitos, lo llevó ante el gran pianista Antón Rubinstein, el cual aprobó la vocación del niño. Sin embargo el joven adolescente se rebelará mas tarde y decidió ingresar en la Armada Rusa. Cumplió sus obligaciones durante cinco años, pero nunca portando las armas, sino tocando el piano para los oficiales y componiendo.
A los 18 años cuando sale de la Armada, Skryabin se decide a estudiar música seriamente e inicia los preparativos para ingresar al prestigioso Conservatorio de Moscú, bajo la dirección del pianista Zverev, un tutor excepcional que se dedicó por entero al joven dándole una sólida formación musical, social y cultural. Al año siguiente ingresa con éxito al Conservatorio, sin necesidad de presentar el examen de admisión, pues ya era conocido en los círculos artísticos por sus presentaciones en conciertos. En el conservatorio fue el favorito de Zverev. Tuvo de compañeros de estudio a Rachmaninov y Goldenweiser. Se graduó con los máximos honores recibiendo una pequeña medalla de oro en 1892, mientras que Rachmaninov recibió la gran medalla de oro.
En 1894 entra en el círculo de Mitrofan Belyayev, famoso mecenas de las artes que financió su carrera artística durante varios años. Gracias a esta pensión pudo realizar algunas giras por Europa y entrar en contacto con los mejores compositores. Además tiene tiempo para componer las obras comisionadas por su patrón, muchas de ellas iniciadas con anterioridad, pero que habían sido dejadas de lado, como por ejemplo su Primera sinfonía (1900), el Concierto para piano Op. 20, los 48 preludios para piano, Op. 11 y la Tercera Sinfonía, (1902-1904).
El músico teosofista y la Sinestesia:
En 1907 Skryabin comienza a desarrollar sus ideas de carácter místico sobre la música y la relación entre los sonidos y los colores (Sinestesia). Estudia estos asuntos junto a Rachmaninov y Rimski- Korsakov. En primer lugar asignaron a cada color una nota musical y una letra del alfabeto. Con este método llegaron a crear nuevos acordes que deberían ser vocalizados por un coro sin palabras, pronunciando solo vocales. Las luces de colores deberían ser proyectadas, durante un espectáculo con música, para lo cual Skryabin, con la ayuda de un fotógrafo, diseño un aparato especial llamado Tastiera di luce. Todo esto lo llevaron a la práctica mediante una especie de Show multimedia que ejercía un efecto de hipnosis o experiencia mística entre el público.
Skryabin especuló mucho sobre la música y la filosofía. En un momento dado se mudó a Bruselas para entrar en contacto con el grupo de iniciados en estos misterios, encabezados por Helena Petrowna Blavatzky, una mujer fundadora de la Sociedad Teosófica, que ejerció una gran influencia en su época con sus escritos, como por ejemplo: Iris Develada ( 1877) y Doctrina Secreta ( 1888). El gran proyecto de Skryabin, que sería su obra maestra y que nunca pudo culminar, era montar un gran espectáculo en los Himalayas, llamado Misteriya, de carácter multimedia en donde un selecto grupo de participantes iba a participar de una experiencia mística, diseñada por el autor. La preparación de esta gran obra le tomo al compositor el resto de su vida y todo lo que creó de allí en adelante fue parte de este proyecto, como por ejemplo su poema sinfónico Prometeo (1908- 1910).
Skryabin falleció en Moscú en abril de 1915, de una pequeña infección en el labio superior.


Vladimir Krainev is the pianist here in Scriabin's Prometheus, the Poem of Fire, Op. 60. Dmitri Kitayenko conducts the Frankfurt Radio Symphony Orchestra. Part 1 of 3.

Sinfonía No. 3
La Sinfonía No. 3 en Do menor, llamado también El Poema Divino, Op. 43. fue compuesta entre 1902- 04. Representa una de las mejores obras del compositor por su rica orquestación y tratamiento armónico bastante especial.
La obra de unos 45 minutos de duración está estructurada en tres movimientos
1. Introduction: Lento, divin, grandiose – Luttes: Allegro, mysterieux, tragique-sombre. ( 23:00)
2. Voluptés: Lento, sublime-vivo.divin essai.( 12:00)
3. Jeu Divin:. Allegro, avec une joie éclatante. ( 10 :00)
Comentarios:
1. El primer movimiento se inicia con el llamado profundo y tenebroso de los trombones y la tuba y concluye de la misma manera.
2. El segundo movimiento presenta temas románticos construidos a base de elaboradas armonías y una rica paleta orquestal, que nos remontan a regiones soñadas. La textura orquestal bastante compleja combina pasajes solistas de mucho brillo y lucimiento por parte del violín, el arpa y las flautas: Son sonidos maravillosos que imitan el agua que cae entre las rocas de un paisaje fantástico, donde se oyen los cantos de pájaros.
3. El tercer movimiento posee la gracia y el movimiento de la brisa entre los árboles. Hay una contraposición de temas levados unos por las cuerdas y otros por los metales de mucho dinamismo.

Discografía:
Riccardo Mutti. Orquesta de Filadelfia. Brilliant. 2005.

Transcription for two piano's and trumpet of Alexander Toradze. Played by Maxim Mogilevsky, Svetlana Smolina and Konstantin Baryshev :

Poema del éxtasis.

El Poema del Éxtasis Op. 58. es la cuarta sinfonía de Alexander Nikolaievitch Skryabin. Una de las obras más conocidas del gran compositor ruso. Está basado en un poema del propio autor titulado “Poema Orgiástico”. Estructuralmente es un poema sinfónico en un solo movimiento Fue compuesto en 1906, cuando el autor comenzó una nueva etapa en su carrera, influenciado por las ideas religiosas. El tiempo de ejecución es de unos 20 minutos de duración.

Comentarios:
1. Escuchemos con cuidado durante 20 minutos esta pieza; obra fundamental del siglo XX, donde se mezcla el misticismo con la sensualidad, gracias a la magia de la música. Son temas llenos de pasión y voluptuosidad donde lo femenino de gran ternura y delicadeza se enfrenta con lo masculino lleno de voluntad y espíritu de lucha. Se dice que Skryabin buscaba con esta obra transmitir una experiencia estática y contemplativa, y, a decir verdad, lo logra con mucho éxito.
2. La música contiene elementos de tipo impresionista, como son la fragmentación de las melodías y la búsqueda de sonoridades y timbres placenteros al oído. Nos hace recordar a La Mer de Debussy. Sin embargo en ella subyacen con mucha fuerza elementos del romanticismo tardío, a lo Wagner, por la riqueza de las tonalidades y la monumentalidad de la orquesta. Una orquesta gigantesca, que requiere de 8 cornos y más de 100 ejecutantes.

Discografía:
1. Riccardo Mutti. Orquesta de Filadelfia. Brilliant. 2005.
2. Pierre Boulez. Orquesta Sinfónica de Chicago. DG.
3. Lorin Maazel. Orquesta Filarmónica de Londres. London.

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