jueves, 29 de abril de 2010

Maurice Ravel



Maurice Ravel
Un fino orquestador que componía con la precisión de un relojero suizo.

El músico francés Maurice Ravel (1875-1937), nació el 7 de Marzo de 1875 en Ciboure, País Vasco Francés, cerca de la frontera con España. Su padre Pierre Joseph Ravel era un ingeniero suizo y su madre María Deluarde era vasca. El padre tocaba el piano y cultivó en el niño desde temprana edad, la inclinación hacia la música. La familia se muda a París a los tres meses de haber nacido el niño. A los siete años tuvo como profesor de piano a Henri Ghys.
En 1889 recibe clases de piano de Emile Decombes y ese mismo año ingresa al Conservatorio de París. Si bien fue un alumno aventajado, Ravel nunca ganó ningún premio importante. Su personalidad de espíritu libre e independiente, sin adaptarse a las recetas establecidas, chocaba con el academicismo imperante en las instituciones oficiales. Ravel es un caso digno de atención pues fracasó cinco veces en la conquista del afamado Premio de Roma. Abandona el Conservatorio en 1895 y se vuelve a incorporar en 1897.
Entre sus amistades estuvo el pianista español Ricardo Viñes, quien fue uno de sus mentores y mejores intérpretes. En 1909 Ravel fundó junto con Fauré, Schmitt y otros, la Société Musicale Indépendante para la difusión de la música contemporánea. En ese mismo año Diaghilev le comisiona el ballet Daphnis y Chloé para los Ballets Russes. También conoce a Stravinsky en París y comparte con el durante el año de 1913 en Clarens, Suiza, donde ambos colaboraron en una orquestación de la ópera Khovanschina de Musorgsky, también comisionada por Diaghilev.
Después de la muerte de Debussy en 1918, Ravel es la máxima figura de la música en Francia. Sin embargo se retira a un lugar apartado, compone muy poco y muere rodeado por sus gatos y su ama de llaves en 1937.


Rapsodia Española

Ravel heredó de su madre un profundo amor por la música española. La influencia de España se pone de manifiesto en varias de sus obras. Hacia 1907 comenzó a escribir “La hora española” una opera cómica o comedia musical que se desarrolla en Sevilla en el siglo XVIII. La obra fue presentada con gran éxito en 1911. También compuso “La Alborada del Gracioso” (1918), de clara inspiración hispánica.
La Rapsodia Española de Ravel escrita en 1907, a la edad de 33 años, se genera en torno a la orquestación de la “Habanera”, una pieza para el piano compuesta en 1887. La Rapsodia es la primera obra sinfónica en varios movimientos de este compositor. Posee todo el encanto y sabor de la música típica española. En ella se pone de manifiesto la madurez alcanzada en el arte de la orquestación. Hay claras influencias de Rimski-Korsakov en el uso de timbres de timbres brillantes y también de Debussy en el empleo de escalas octatónicas.

La obra de unos 17 minutos de duración, esta estructurada en 4 movimientos
1. Prélude à la nuit 4:32
2. Malagueña 2:15
3. Habanera 2:51
4. Feria 6:28
Comentarios:
1. Ravel despliega en su Rapsodia la vivacidad, el ritmo y el colorido de la música española. Las dos piezas centrales en ritmo de danzas, malagueña y habanera, de carácter folklórico, fueron compuestas originalmente para dos pianos. La úlsima pieza, Feria, también es de carácter español. La primera pieza, Prélude à la nuit nos trae una atmófera impresionista, que recuerda a Debussy y también al Pájaro de Fuego de Stravinsky.
2. El estilo de Ravel ha sido comparado al de Debussy, con el cual comparte el calificativo de Impresionista. Sin embargo la música de Ravel se aleja de la música difusa del impresionismo en su etapa de madurez y más bien expresa un deseo de claridad, sencillez y definición precisa de cada instrumento, elementos estos que definen un estilo propio y muy individual.
Discografía:
1. Jean Martinón. Orquesta de parís. EMI. 2002.
2. Claudio Abbado. Orquesta Sinfónica de Londres. Deutsche Gramophon. 2002.
3. Sergiu Celibidache. Orquesta Sinfónica de la Radio de Stuttgart. Deutsche Gramophon. 1999.

Mi madre la Oca.
Los cuentos infantiles que nos leyeron nuestros padres, llenos de ternura e imaginación, se quedaron grabados en nuestra mente para siempre: Ellos se conservan como un tesoro al cual acudimos en los momentos de desasosiego cuando más necesitamos un remanso de paz y armonía. Tanto Debussy como Ravel sintieron la motivación hacia las historias de niños: crearon música para la niñez fácil de escuchar y sencilla, dejando obras maravillosas, llenas de encanto, que están entre las mejores de su producción.
Maurice Ravel fue un coleccionista de juguetes, artefactos exóticos, porcelanas, cajas de música, relojes y otra serie de antiguallas. Ravel siempre tuvo una relación muy cercana con su madre y durante la guerra sufrió mucho al estar alejado de ella. Las cartas que le escribió fueron conmovedoras. En 1916 se encontraba en el Hospital recuperándose de una disentería adquirida en el frente. En enero de 1917 su madre murió súbitamente y esto lo dejó desconsolado, pues nunca tuvo una relación de pareja con mujer alguna. Escribió una ópera llamada “L’enfant et les sortileges”, El niño y los sortilegios (1925), donde se desbordan todas sus fantasías sobre el mundo de los pequeños. Ravel también fue el autor de “Ma mère l’oye”, una suite para dos pianos compuesta en 1911. La obra se inspira en los cuentos de hadas más famosos como La Bella Durmente, La Emperatriz de las Pagodas y la Bella y la Bestia.
La historia de esta composición es la siguiente. Ravel era muy amigo del matrimonio Cyprian e Ida Godebski, quienes tenían un par de hijos adorados por el compositor. Los niños de ocho y seis años, respectivamente, tocaban bien el piano y para ellos Ravel compuso esta suite para piano a cuatro manos, y la llamó “Ma mère l’Oye “. Fue estrenada por vez primera en Abril de 1910 en un concierto inaugural de la Societé Muiscale Indépendante donde intervinieron varios niños. Al año siguiente Ravel orquestó la partitura en una suite. Más tarde compuso un ballet a partir de la suite, agregando dos partes nuevas y cuatro interludios. El ballet tuvo gran éxito en su época.

La Suite Orquestal Mi madre la Oca consta de 5 partes:
1. Pavane de la Belle au bois dormant 1:59
2. Petit Poucet 3:32
3. Laideronnette, imperatrice des Pagodes 3:31
4. Les entretiens de la Belle et de la Bête 4:13
5. Le Jardin féerique 3:42
Comentarios:
1. Es una música de cuentos de hadas para niños, dentro del estilo impresionista.
2. La Pavane de la Belle au bois dormant es una pieza de una simplicidad tremenda. Apenas hay aquí un bello motivo melódico por parte de la flauta y el fagote que se repite de manera sosegada, con algunas leves variaciones. La influencia de Satie es bastante clara. La pieza transmite una sensación casi terapéutica de calma y tranquilidad.
3. Petit Poucet o Pulgarcito, es otra pieza encantadora. El corno inglés, el oboe y las flautas dibujan una melodía bucólica que acumula cierta tensión y se resuelve en un clímax hacia la parte central.
4. La cuarta pieza, Les entretiens de la Belle et de la Bête, posee una estructura casi minimalista, con una melodía que se repite por parte del clarinete. Satie sintió gran admiración por esta pieza y la llamó “La cuarta gymnopédie”.

Discografía:
1. Versión orquestal (Suite): Academy of St. Martin-in-the-Fields Sir Neville Mariner. Hänssler Classic.
2. Versión Para Piano: Martha Argerich – Mikhail Pletnev. DG. 2004.
3. Claudio Abbado. Orquesta Sinfónica de Londres. Deutsche Gramophon. 2002.
4. Versión Orquestal (Ballet completo). Jean Martinón. Orquesta de parís. EMI. 2002.



La tumba de Couperin.
Una bella suite para piano compuesta en 1914 y esta concebida como un homenaje a siete amigos desaparecidos en la Primera Guerra Mundial. Consta de seis movimientos, representando cada uno de ellos un tipo de danza antigua y además cada uno con una dedicatoria personal a cada uno de los caídos por la patria francesa.
La Tumba de Couperin se estructura en 6 piezas.

1. Preludio ( a Jaques Charlot)
2. Fuga (a Jean Cruppi)
3. Forlane ( a Gabriel Deluc)
4. Rigaudon ( A los hermanos Pierre y Pascal Goudin)
5. Minueto ( a Jean Dreyfus)
6. Tocata ( A Joseph de Marliave)



Comentarios:
1. En primer lugar hay que decir que la traducción de “Le tombeau de Couperin” por la Tumba de Couperin no es del todo acertada, pues no se trata de un homenaje mortuorio a nadie, sino mas bien un reconocimiento a la música de una época. “Tumbeau” es un tipo de composición usada por los franceses para homenajear a un maestro antiguo y no reviste carácter luctuoso. El título debería ser más bien “Homenaje a Couperin”.
2. Esta obra fue orquestada por el propio Ravel en 1920 en una suite de cuatro partes (suprimió la tocata y la fuga).

Discografía:
1. Versión para piano: Francois Samson EMI. 2002.
2. Versión orquestal: Academy of St. Martin-in-the-Fields Sir Neville Mariner. Hänssler Classic.
3. Pierre Boulez. Orquesta de Cleveland. Deutsche Gramophon.
4. Sergiu Celibidache. Orquesta Sinfónica de la Radio de Stuttgart. Deutsche Gramophon. 1999.



Bolero.
La historia del Bolero es un ejemplo de cómo una idea muy simple puede originar una obra genial sin tanto esfuerzo. La bailarina Ida Rubinstein le pidió a Ravel un ballet de carácter español escrita expresamente para ella. Ravel intenta tomar prestado un tema de la suite Iberia de Isaac Albeniz, para orquestarlo. Pero luego se entera que director español Enrique Fernández Arbós tenía la exclusiva para orquestar las obras de Albéniz, por lo cual abandona el proyecto. Entonces decide tomar un ritmo de Bolero, que es una danza española para su composición. Ravel había visitado España y estaba familiarizado con su música y folklore. La obra fue todo un éxito desde su presentación. Con el paso del tiempo se ha convertido en la pieza clásica más popular del siglo XX. Los derechos de autor han reportado más de 27 millones de Euros!
Irónicamente, cuando se estrenó la pieza por ves primera el 20 de Noviembre de 1928, fue incomprendida, a tal punto, que una dama gritó desde su palco: “Agarren a ese loco”. Ravel, con su habitual sentido del humor, comentó después de la función “Ella era la única persona que se dio cuenta de la verdad”
El Bolero es sin duda, la composición más popular de Maurice Ravel. Es un prolongado crescendo que se origina a partir de un motivo bastante simple, el cual es ejecutado por los diferentes instrumentos de la orquesta. Resulta ser una obra bastante pedagógica, pues permite conocer los timbres de los distintos instrumentos a medida que van entrando en acción dentro de la obra. El resultado es una música cautivante que hipnotiza al oyente, desde el principio hasta el fin, durante unos 15 minutos y lo atrapa con su ritmo misterioso de carácter español.

Instrumentación: Flautín, Flauta, Clarinete, Clarinete alto, Oboe d’amore, Saxofón, Corno Inglés, Saxo soprano, Fagote, Contrafagote, Corno, Trompetas, Trombón, Violines, Violas, Violoncelos, Contrabajos, Percusión y Arpa.



Comentarios:
1. ¿Por qué le gusta tanto a la gente el Bolero? Quizás sea por su ritmo tan marcado y su melodía pegajosa. El ritmo del bolero es constante en toda la pieza. Es un ritmo de ¾. Sin embargo el son del redoblante es el que más nos interesa por su poder de atracción.
2. El motivo melódico en La menor, es una línea ondulante que se proyecta hacia delante con mucha fuerza. Se repite 18 veces a medida que se incorporan más instrumentos a la orquesta. Es un ostinato de dimensiones colosales, quizás sin parangón dentro de la música clásica. Cuando el motivo cesa, entonces el redoblante pasa a primer plano, aumentando de volumen para mantener el interés del oyente. Hacia el final la tonalidad cambia de manera sorpresiva a Mi mayor, para luego retornar a La mayor.
3. Estructuralmente, el Bolero es un Basso Ostinato. El Basso Ostinato es una forma de variación muy fácil de reconocer. Consiste en una frase breve o pequeña melodía que es repetida y otra vez por el bajo. Es más bien un método de escribir música, fórmula bastante usada por los músicos de vanguardia a partir de 1920. Este bajo ostinado se repite tanto que queda grabado en el inconsciente y el oyente, después de algunos minutos no lo escucha y presta toda su atención a las notas superiores del pentagrama.
Discografía:
1. Jean Martinon – Orquesta nacional de l’ Ortf. 1974.
2. Claudio Abbado. Orquesta Sinfónica de Londres. DG. 2002.
3. Sir Neville Mariner. Academy of St. Martin-in-The-fields. Hänsler-Verlag 1995.
4. Anton Nanut. Orquesta Sinfónica de la radio de Ljubljana. Point Classics. 1993.
5. Daniel Barenboim. Orquesta de París. DG. 1982.

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