lunes, 26 de abril de 2010

Bohuslav Martinů



Bohuslav Martinů
Un compositor errante que nos ha dejado lo mejor de su arte en seis sinfonías.

El músico Checo Bohuslav Martinů (1890- 1956), nace en el pequeño pueblo de Polička, Bohemia. Siendo un niño sintió inclinación hacia la música y los sonidos en general, y en especial el de las campanas, pues su familia vivía en el campanario de una iglesia. Su padre era bombero y se servía de las campanas como alarma para alertar a la población en caso de incendio. El niño inicia sus primeras lecciones de violín a muy temprana edad. En 1905 hace su presentación como violinista principal de un cuarteto de cuerdas en su pueblo natal. En 1906 logra ingresar al Conservatorio de Praga, y para financiar sus gastos en la capital se hace una colecta de fondos entre la comunidad de su villa natal.
En 1913 obtiene una plaza como segundo violinista en la Filarmónica Checa. Seis años más tarde realiza una gira con la orquesta por algunos países de Europa. Empieza a componer sus primeras obras en este período. Se siente atraído por el ambiente de París de los años 20: Stravinsky, el jazz, les six; allí se radica para estudiar con Roussel, gracias a una beca del Ministerio de Educación de su país. A partir de entonces sale de su patria para nunca retornar: será un compositor errante, con muchos éxitos en las salas de concierto, pero también con una gran nostalgia por su patria Checoslovaquia, que cada vez más se afianza en su mente y su corazón.
Finalizando los años 20 compone obras de carácter audaz que lo sitúan dentro de la vanguardia francesa, como por ejemplo sus óperas “El Soldado y la Bailarina” y “Las lagrimas del cuchillo”, también compone su “Segundo Cuarteto para Cuerdas” y algunas obras orquestales como “ Le Jazz” y la “Suite de Cámara de Jazz”.
Pero es a partir de los años 30, cuando su estilo musical ha madurado lo suficiente y entones, su producción comienza a incrementarse, al igual que su reputación dentro del panorama mundial. Sus obras son estrenadas en las principales capitales europeas y de Norteamérica por las mejores orquestas. Así pues tenemos las première de “Primer concierto para violonchelo” (1931), en Berlín; El “Segundo concierto para piano” (1935) en Praga; el “Concierto para cuarteto de curdas y orquesta” (1932), Londres y luego Boston.
En 1941 Martinů emigra hacia los Estados Unidos, cuando su situación en Europa se hace insostenible, pues su música fue prohibida por los Nazis. Martinů se instala en Nueva York. Su vida en Norteamérica, sin embargo, estuvo llena de penalidades y sufrimientos por su falta de adaptación y la añoranza constante de su patria, lo cual le ocasionó una gran depresión y otras enfermedades. Sin embargo en ese medio extraño no deja de componer y se dedica a la enseñanza. Fue profesor durante varios años en Tanglewood a partir de 1942. Paradójicamente fue en Norteamérica donde Martinů compuso sus seis sinfonías que son lo mejor de su producción.
Su Primera Sinfonía fue comisionada por Sergei Koussevitzky para la Orquesta Sinfónica de Boston. Terminada en 1942, fue estrenada con gran éxito por parte del público y la crítica. A partir de entonces vendrías más comisiones, para un total de cinco, componiendo una por año.


Martinů: Fantasie
10th Bohuslav Martinů festival, Basel, November 2006

Keller Quartet, Heinz Holliger (oboe), Robert Kolinsky (piano), Carolina Eyck (theremin)



Sinfonía No. 1

La Sinfonía No. 1 de Martinů es una obra de unos 35 minutos de duración y se estructura en cuatro movimientos.
1. Moderato - Poco più mosso 10:15
2. Scherzo. Allegro - Trio. Poco moderato 7:50
3. Largo 8:17
4. Allegro non troppo. 9:39
Comentarios:
1. Esta sinfonía es obra brillante y encantadora por su música alegre, fresca, llena de optimismo y de líneas melódicas fluidas y bien balanceadas. Se inscribe dentro del neoclásico desde el punto de vista estilístico, pero posee una cierta tendencia hacia lo romántico en la dinámica bastante emotiva y el uso de Leitmotiv para articular los temas.
2. El Primer movimiento abre con un tema de carácter heroico, llevado con gran nobleza y serenidad por parte de las cuerdas. El acompañamiento del órgano y el arpa le imprime brillantes sonoridades.
3. El Scherzo (segundo movimiento) va desarrollando lentamente un tema tumultuoso que luego deja paso a un episodio de cierto lirismo en las maderas. Hay pasajes enérgicos llenos de bravura de emoción controlada, gracias el manejo del contrapunto con bastante maestría.
4. El tercer movimiento es una elegía llena de sentimiento ejecutada casi en su totalidad por las cuerdas. La música se eleva hasta un clímax en donde las notas del órgano sobresalen por encima de todos los instrumentos.
5. El movimiento final en forma de variaciones, bastante movido, ofrece temas de danzas folklóricas de alegría sincera y contagiosa.


Discografía:
Neeme Järvi. Bamber Symphony. BIS. 1994.

Sinfonía No. 3.

Marinů sufrió los rigores de la Segunda Guerra Mundial. En 1939 el ejército alemán invadió a Checoslovaquia. Martinů vivía en París en aquel entonces y fue designado embajador por el gobierno en la resistencia. Colaboró atendiendo a varios de sus compatriotas que llegaron al a capital francesa, en busca de ayuda como refugiados. En esos años del conflicto bélico escribe algunas obras teñidas de nacionalismo como por ejemplo su “Misa de Campo”, dedicada al ejército de liberación nacional de Checoslovaquia.
En 1944 compone su tercera sinfonía cunado vivía en los Estados Unidos. Para muchos está considerada como la mejor de las seis que escribió. Es una sinfonía para rendir homenaje a las victimas de la guerra.

La tercera sinfonía es una obra de unos 28 minutos de duración y se estructura en tres movimientos:

1. Allegro Poco Moderato 8:20
2. Largo 8:40
3. Allegro. Andante 11:51

Comentarios:
1. El primer movimiento es algo oscuro e inquietante con nerviosos pasajes para el piano y acelerando por parte de las cuerdas que le dan bastante dinamismo. Los incansables cambios de ritmos, propios del estilo de Martinů, mantienen la atención del oyente en todo momento, a la espera de nuevos acontecimientos. La textura bastante rica dibuja con cierta melancolía algunas bellas melodías de carácter folklórico, demostrando un gran lucimiento por parte de los solistas de la sección de las maderas. .
2. El tercer movimiento abre con una gran fanfarria para dar paso a una serie de temas bastante agitados sobre los cuales se imponen los arpegios del piano y las notas estridentes de las trompetas.

Discografía: Neeme Järvi. Bamber Symphony. BIS. 1994.

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