martes, 27 de abril de 2010

Arvo Pärt



Arvo Pärt
Un pionero dentro de la corriente del minimalismo sacro

Resulta curioso que uno de los compositores modernos mas reconocidos y el que ha tenido más éxitos comerciales, en cuanto a ventas de discos se refiere, se dedique a la música sacra. Tal es el caso del compositor estonio Arvo Pärt. Nació el 11 de septiembre de 1935 en Paide (Estonia). Su obra se inserta dentro del estilo minimalista y más específicamente dentro del «minimalismo sacro». Es considerado un pionero en ese estilo, como sus contemporáneos Henryk Górecki y John Tavener. Arvo Pärt es más conocido por las obras corales de su segundo período compositivo. Posee un lenguaje tonal austero de profunda belleza espiritual con técnicas minimalistas y contrapuntísticas
Aunque las primeras obras de Pärt muestran influencias rusas de Serguéi Prokófiev y Dmitri Shostakóvich, en los años siguientes rechazó los modelos tradicionales y comenzó a utilizar primero el serialismo y más tarde un collage de materiales, como en su Sinfonía nº 2 (1966). Tras un periodo de transición en el que utilizó la polifonía europea, como en su Sinfonía nº 3 (1971), alcanzó una fase de madurez.
Pärt experimentó una profunda crisis personal después del primer período. Su respuesta fue sumergirse en la música antigua, es decir, volver a las raíces de la música occidental. Estudió canto llano, canto gregoriano y las primeras apariciones de la polifonía en el Renacimiento. Al mismo tiempo comenzó a explorar la religión y se unió a la rígida Iglesia ortodoxa rusa, indicando que quizá su crisis no era exclusivamente musical, sino también espiritual.
Entre 1968 y 1971 se dedicó al estudio de los compositores medievales franco-flamencos, desde Guillaume de Machaut a Josquin des Prez. Siguió un periodo de silencio que duró hasta 1976, fecha de su primer contacto con la música de la iglesia ortodoxa. DE allí en adelante compuso sus mejores obras, como “Tabula rasa” (1977), “Passio” (1982) y “Miserere” (1989).
La música que produjo en esta época fue radicalmente diferente. Pärt la describe como “tintineante” (tintinnabular) como el tañer de campanas. La música se caracterizaba por armonías simples, frecuentemente notas sueltas sin adornos, o acordes triádicos (los cuales formaron la base de la armonía occidental). Hay alguna reminiscencia al sonido de las campanas (de allí el nombre). Los tintinábulos son rítmicamente simples y no cambian el tempo.
Otra característica de las últimas obras de Pärt es que tienen textos sagrados (aunque la mayoría de las veces elegía el latín o la lengua eclesiástica eslava que se usa en la liturgia de la iglesia ortodoxa en vez de su lengua materna (el idioma estonio).

En 1980 pudo abandonar Estonia junto con su familia con destino a Israel, aunque por último decidió establecerse en Viena y más tarde, en 1982, en Berlín.



La Pasión según San Juan

La Pasión según San Juan, Passio Domini Nostri Jesu Christi secundum Joannem es una de las composiciones minimales de Part usando la técnica "tintinnabuli", que recupera la tradición del canto gregoriano.
Esta instrumentada para tenor, bajo, cuarteto vocal, coro, oboe, fagote, violín, cello y órgano. La obra de unos 70 minutos de duración se ejecuta en una sola sección sin interrupciones.
Comentarios:
1. La Pasión es una hermosa obra, sumamente larga, pero de mucha profundidad y sencillez espiritual, que requiere de una audición cuidadosa. y calmada Transmite un sentimiento de paz, serenidad y recogimiento muy cristiano. El estilo es minimalista de carácter uniforme y repetitivo, carente de dramatismo, semejante al canto Gregoriano medieval. El acompañamiento musical, apenas se percibe, pues el coro y los solistas cantan los versos de manera continua con pocas variaciones.

Discografía:
Paul Hillier. Hilliard Ensemble - Western Wind. ECM New Series.

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